viernes, 26 de octubre de 2012

Reflexiones al volante

Parce que fue ayer, pero ya son 18 años de carnet de conducir. En estos años la normativa sobre seguridad vial ha cambiado en varias ocasiones y sobre muchos aspectos. Si me remonto a la infancia aún recuerdo los viajes a la playa de ocho pasajeros y el pájaro de la abuela a la playa, sin cinturón de seguridad, porque no llevaban las partes traseras y no habría habido espacio para tantos.

La verdad es que, aunque  en ocasiones pensemos que nos han complicado la vida cuando vemos que el niño tiene que ir de silla o en elevador casi hasta la edad de tener novia, todas o la gran mayoría de normas han ido encaminadas a disminuir la siniestralidad y mejorar la circulación. Entre todos esos cambios, hay uno del que me llaman la atención algunos aspectos. Se trata de la tasa de alcohol en sangre al volante y de cómo algunas medidas que se han ido tomando han sacado del mundo de lo real normas anteriores.


La tasa de alcohol al volante ha evolucionado en esos años del siguiente modo:

                                                                             Aire expirado mlg/l          Sangre mlg/l

                          Año 1995                                          0,8                                 1,6
                          Año 2007                                          0,6                                 1,2
                          Actualidad                                         0,25                                0,5


Esto trae aparejado que lo que era el límite en el año 2007 hoy sea la barrera que, si sobrepasamos, incurrimos en un delito al volante, establecido en el Código Penal.

Lo que me preocupan no son los límites establecidos para beber al volante, ya que pienso que esos deberían ser de 0,0 tanto en sangre como expirado. Mi protesta viene dada por la situación que se vive a diario en los juzgados, en la mayoría de las salas, cada vez que se desarrolla un juicio por positivo en alcoholemia. Es costumbre ver en los atestados policiales la misma palabrería con independencia del grado de alcohol en sangre, que estaría justificada en los casos notorios. Muchas comisarías de policía tienen ya hojas pro forma con casillas a rellenar a la hora de hacer el atestado, en las que se describen los síntomas externos del conductor. Enumeran una serie de aspectos del tenor de aliento, ojos, rostro, habla o deambulación, con una casilla en blanco al lado para rellenar, pero siempre ponen lo mismo. Se podían ahorrar rellenarlas e imprimirlas ya completadas: "olor fuerte alcohol, enrojecidos y brillantes, congestionado, pastoso y anormal". Estas son siempre las respuestas. Tampoco existe manifestación en los casos en los que no hay casillas a rellenar del atestado, en el que que se indique otra cosa distinta, salvo la casilla del comportamiento del conductor que en unas ocasiones es más correcto que en otras.

Estos datos están obtenidos de atestados sobre los que he trabajado como abogado. La tasa de alcohol en los conductores de estos ejemplos era de 0,63 en un caso y dos de 0,71 y 0,73. Si he elegido estos de los muchos con los que he trabajado, es porque son algunos de los que constituyeron un delito contra la seguridad del tráfico. A estas tres personas, en las sala de vistas, se les trató como si fuesen personas no solo no aptas para conducir, sino incapaces de conocer su propio nombre. Esta manera de actuar se repite en muchas ocasiones en demasiados tribunales y deberíamos estar obligados a tener memoria, al igual que esos conductores a no beber.

Creo que son correctas las medidas que se toman para que no se pueda beber en la carretera, pero si hace 18 años una persona con 0,8 mlg/l era una persona que podía conducir sin infringir una ley, se entendía que estaba en estado para poder ejercer control sobre el vehículo, aunque ya se entendía que menos que uno que no hubiera bebido. Hoy no puede ser que otra persona con una tasa inferior de alcohol vaya arrastrándose y no sepa ni cómo ha llegado allí cuando le para un control de alcoholemia y da positivo.
Tenemos que castigarle, sí, porque ha incumplido una norma. Es un delito también, ya que así lo establece la Ley. Pero recordemos que es una persona que hace unos años estaba dentro de la ley, porque aquel que la hizo pensó que se podía conducir y el alcohol entonces era el mismo que hoy y afectaba de la misma manera.

Este abogado, desde una humilde posición, lo único que quiere es poner de manifiesto que es, cuanto menos extraño, que en la actualidad las sentencias y atestados reflejen a un conductor que no puede valerse por sí mismo, cuando en el año 95, cuando yo me saqué el carné, tal conducta, con la misma tasa de alcohol, no sólo no era sancionable, sino que se volvía a reanudar la marcha con el beneplácito de la autoridad. La misma autoridad, la misma prueba, la misma conducta y la misma tasa. Algo falla.




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miércoles, 24 de octubre de 2012

A través de este espacio trato de dar respuesta a una inquietud personal, la de poder trasladar a los demás mis pensamientos, reflexiones y opinión, acerca de algunas de las noticias que tienen que ver con la justicia en la actualidad.
Soy un abogado que, como casi todo el mundo, tiene una serie de inquietudes y lo que es más importante, tengo la imperiosa necesidad de compartirlas. Quiero ser una suerte de escaparate, ponerme a escribir y ser leído. Enseñar y aprender al mismo tiempo, y hacer sencillo lo que en ocasiones parece difícil comprender. Acercar el derecho a la gente y que la gente se acerque al derecho. De la mano del día día, sin la complejidad de los grandes conceptos.
Siempre tuve curiosidad por los temas jurídicos, y mis estudios de Derecho y el dedicarme a esta profesión, lo único que ha hecho ha sido acrecentarla.
Con este blog no solo quiero dar a conocer mi opinión, sino que ésta sirva para abrir un debate y conocer el punto de vista de aquellos que me lean,  que espero que sean  muchos.
Socio de un despacho de abogados en Alicante, Mateos y Marco Abogados, trabajo como especialista en las ramas de penal, laboral y extranjería.
Espero que mis entradas sirvan de excusa para que entre todos, hablemos de temas tan variados como la violencia de género, los grandes casos mediáticos y la gran desconfianza que siempre nos produce aquello que huele a juzgados.
Hablaremos de las grandes leyes y de las noticias menudas que en ocasiones son las que mayores lecciones nos dan. Trataremos de explicar por qué suceden a veces cosas que son lógicas para el Derecho, pero una barbaridad para el ciudadano, que no entiende como en ocasiones la justicia actúa así. En otras ocasiones, compartiremos con el lector la sorpresa por la actuación de la justicia.
Perdonen las molestias, pero pasaba por aquí ...

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